¿Estaré enferma?

¿Estaré enferma?
Cuero, cuerdas, esposas, tacones, antifaz...
Cinco consultas que te ayudarán a descubrir cómo eres
Rubios, morenos, con mucho pelo, rapados, con músculos, con tatuajes... Es algo inevitable, algo de fetichistas tenemos todas cuando a esas características que tanto nos gustan les atribuimos en nuestra mente la posibilidad de placer. Aun así, muchas mujeres se cortan a la hora de llevar a la práctica sus fantasías. Amparo Iznájar, Ana Belén Carmona y María Victoria Ramírez, psicólogas sexólogas, dan respuesta a algunas de las dudas más comunes:
Me estimula recibir pequeños mordiscos y pellizcos durante el acto sexual. ¿Cómo se lo digo a mi novio? Rosa, 27 años
Tienes los mismos gustos que el 25% de las personas de ambos sexos, según el informe Kinsey. No hay problema si el daño físico es más fingido que real, es decir, si se trata de un juego. Sí lo hay cuando la persona disfruta con estímulos que le causan dolor extremo y le producen daños físicos severos, al margen de que lo realice por propia voluntad.
No quiero que mi pareja me tache de pervertida, por eso nunca me he atrevido a pedirle algo que me excita mucho: que se ponga uniforme. Marta, 32 años
El hecho de utilizar disfraces o realizar juegos de roles en los que cada uno interpreta un papel previamente establecido es algo usual en la vida de muchas personas y por supuesto no implica la presencia de ninguna disfunción. Es más, a veces es una forma de enriquecer y dar variedad a las relaciones sexuales.
Textos: Verónica Palomo (asesorada por Amparo Iznájar, psicóloga del Instituto Espill)
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