TRINIDAD JIMÉNEZ: Es concejala del Ayuntamiento de Madrid, portavoz del grupo socialista y secretaria de Relaciones Internacionales

Trinidad Jiménez
Hace unos años no podía imaginar lo que estoy haciendo
Es concejala del Ayuntamiento de Madrid, portavoz del grupo socialista y secretaria de Relaciones Internacionales
Ser la tercera de nueve hermanos debe de haber contribuido a forjar su sociabilidad. Trini, a quien incluso los votantes de derecha miran con buenos ojos y que confiesa que “mientras tenga principios, nada le falta”, se define como mujer de pocos excesos, hiperactiva y ordenada. Es concejala del Ayuntamiento de Madrid, portavoz del grupo socialista y secretaria de Relaciones Internacionales. Tiene 42 años y, desde que forma parte de la vida política, no ha dejado de ser noticia. Comenzando por la famosa chupa de cuero de los carteles, hasta el reciente beso a Juan Luis Galiardo en los premios Alfaguara, todo lo que dice o hace no pasa inadvertido. Como su llegada a nuestro plató: con coche oficial, guardaespaldas y asesora de imagen y, a pesar de todo, sin perder la naturalidad.
Como diría Tico Medina... ¿de dónde vienes y adónde vas?
Vengo de una comida de trabajo con los concejales del grupo, luego tengo una entrevista con un embajador, más tarde la presentación de un libro... y, por último, ceno con Vladimir Cruz (el actor de Fresa y chocolate) y su mujer. Los casé hace unos meses y organicé un boda preciosa. Les busqué música de Compay Segundo, preparé una poesía de José Martí para que él la recitara en el enlace, y a ella unos versos de Dulce María Loynaz. ¡Fue precioso!
Pues, qué agradable, porque las bodas civiles son tan frías...
Para que te hagas una idea, las ceremonias que yo celebro duran unos 20 minutos. Presenté un proyecto en el Ayuntamiento para dignificar las bodas civiles, alegando que no era un acto administrativo más, sino una declaración solemne de amor... ¡Ni te imaginas el escándalo!
Antes de recalar en política, has hecho de todo, pero... ¿recuerdas tu primer trabajo?
Era muy joven, tendría 17 ó 18 años, y fue en Brighton (Inglaterra). Tenía que cuidar a treinta y tantos niños españoles que iban allí en verano a estudiar inglés. Los levantaba temprano gritando: “Children, breakfast is ready” y ahí empezaba todo: desayuno, ocuparme de la casa... Yo me decía: “Trini, si a esta edad eres capaz de hacerte cargo de 30 niños, puedes con todo”.
Textos: Ángeles López
Fotos: Bernardo Doral

Comentarios
Ironías de la vida: De "izquierdas"(¿?). !Qué cara!.
Porqué no te pones el apellido completo, con el Villarejo (Jimenez Villarejo). O es que prefieres disfrazarte.
y si queremos matarnos fumando es cosa nuestra
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