MAR SAURA: Se confiesa feliz

Mar Saura Insinuante: vestido de terciopelo de Carolina Herrera, 610 e. Anillos de oro amarillo de Pomellatto, a partir de 1.070 e. Zapatos estilo años cuarenta de encaje negro de Beverly Feldman, 122 e.

Mar Saura

“Reivindico el piropo de albañil, me encanta”

Se confiesa feliz

Llega al plató de NOVA en plan ciclón: “¿Primero, la entrevista? Vale, pero hagámosla en un sitio donde podamos tomar un café”. ¡A sus órdenes! Rápida, muy rápida, con su representante al lado, dispuesto a intervenir si sobreviene una pregunta incómoda.

¿Cuánto de arte hay en la moda, a la que has dedicado casi 15 años?

Mucho, tanto en pasarela como en fotografía. Lo que más me gustaba era la pasarela, las sesiones fotográficas resultan largas y yo soy muy nerviosa. La pasarela es más libre. Llevas un traje de un diseñador, él te dice lo que quiere que el público vea y te transformas. Y cuanto más te transformes, más espectáculo ofreces.

Después de COU, escogiste la moda en vez de la universidad...


Era un bebé de 15 años cuando empecé en este mundillo. A mi madre le gustaba; a mi padre, menos. Me dijeron que no abandonara los estudios. Terminé COU y me apetecía viajar, algo difícil de compaginar con los libros, así que fui dos meses a Japón, luego a Nueva York, Miami, Alemania... He visitado muchos lugares y he aprendido mucho.

¿Qué enseña la vida que no se aprenda en una universidad?

La vida te lo enseña todo, aunque los libros te dan cultura. Viajar y salir a la calle a diario es una gran escuela. Además, intento estar al día con los periódicos y leo los libros que me van cayendo, aunque el mejor libro de autoayuda es el telediario.

¿Sientes no haber estudiado más?

Por supuesto. Aunque quizá algún día me dé una neura y vuelva a estudiar. Además, ya no podría dedicarme a la moda como cuando era jovencita. ¿Cómo pude coger una maleta y marcharme sola a Milán? ¡Fui muy valiente!

¿Recuerdas la primera vez que te pusiste delante de una cámara?


¡Me marché despavorida! Soy muy tímida, aunque no lo parezca. Creo que el desparpajo es un mecanismo de autodefensa: se trata de coger tus miedos personales y convertirte en otra persona con una máscara. ¡No es que tenga doble personalidad! ¡Es un juego! El caso es que fui a un casting para un anuncio... cogí un número y, después de aguantar una larga cola, cuando me iba a tocar, me marché. Estaba aterrada.

¿Qué te hizo seguir adelante?


Me dije: “De aquí no te vas. Entra y supéralo”. Fui viendo que me divertía más delante de una cámara que sólo en el mundo de la moda. Aquello que me aterraba al principio se convirtió en un hobby, porque para mí nunca fue un trabajo.
Textos: Victoria Galindo
Fotos: Teresa Peyrí volver

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